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COMO TRANSITAR DEPRESIONES

¿Qué nombre tiene el sufrimiento de nuestra época? Conversaciones del día a día, diagnósticos y análisis mundiales afirman que ese nombre es la depresión.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones de personas en el mundo conviven con este trastorno mental, cuya incidencia aumentó más del 18% entre 2005 y 2015.

La depresión puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada año se suicidan cerca de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

El estrés, los retos, los contratiempos y las decepciones en la vida son factores que pueden hacer que las personas tengan sentimientos de tristeza. Sin embargo, las personas que están luchando con la depresión no sólo enfrentan las bajas normales en el estado de ánimo que ocurren de vez en cuando, si no que experimentan sentimientos constantes de vacío y desesperanza que terminan consumiendo, aparentemente, todos los aspectos de sus vidas. Además, la depresión puede provocar cambios significativos en la vida de una persona al reducir su funcionamiento diario normal.

La depresión da nombre a una serie de formas, descripciones y vivencias distintas, pero no siempre fue así.

Pero, ¿qué es la Depresión? La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos.

La depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.

Los síntomas de depresión incluyen:

  • Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
  • Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Movimientos lentos o rápidos.
  • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales.
  • Sentimientos de desesperanza o abandono.
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio.
  • Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual.

Hay varios tipos de depresión. Vamos a describir brevemente.:

Depresión mayor. Sucede cundo los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria por semanas, o períodos más largos de tiempo.

La Distimia. Es un tipo de depresión menos grave. Los síntomas se mantienen a largo plazo, pero no evitan la actividad de las personas. También puede ser recurrente, es decir aparecer más de una vez en la vida.

Trastorno depresivo persistente. Se trata de un estado de ánimo depresivo que dura 2 años. A lo largo de ese período de tiempo, puede tener momentos de depresión mayor junto con épocas en las que los síntomas son menos graves.

Depresión de tipo Bipolar. También se denomina enfermedad maniaco-depresiva. La prevalencia de esta patología no es tan alta como las dos anteriores. Se caracteriza por cambios de humor. Estados de ánimo muy altos se ven sucedidos por otros muy bajos. Estos cambios son bruscos a veces, pero lo más frecuente es que sean graduales. En el ciclo de depresión, las personas tienen alguno o todos los síntomas de un problema depresivo.

Otras formas comunes de depresión incluyen:

Depresión posparto. Muchas mujeres se sienten algo deprimidas después de tener un bebé, pero la verdadera depresión posparto es más grave e incluye los síntomas de la depresión mayor.

Trastorno disfórico premenstrual (TDPM). Síntomas depresivos que ocurren 1 semana antes de la menstruación y desaparecen después de menstruar.

Trastorno afectivo estacional (TAE). Ocurre con mayor frecuencia durante las estaciones de otoño e invierno, y desaparece durante la primavera y el verano, muy probablemente debido a la falta de luz solar.

Depresión mayor con características psicóticas. Sucede cuando una persona padece de depresión con una falta de contacto con la realidad (psicosis).

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO DE LA DEPRESIÓN

Los expertos consideran que el desarrollo de la depresión es causado por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. A continuación, se describen dichos factores en mayor detalle:

Factores genéticos: La depresión es una condición de salud mental que puede heredarse de los padres. Las investigaciones han revelado que el 40% de las personas diagnosticadas con depresión tienen antecedentes familiares de este trastorno.

Factores físicos: Cuando las personas sufren de depresión, las partes de su cerebro responsables de regular el estado de ánimo, el pensamiento, el sueño, el apetito y el comportamiento no funcionan adecuadamente. Además, las personas con depresión tienen un desequilibrio en ciertos neurotransmisores.

Factores ambientales: El trauma, la pérdida de un ser querido o cualquier otro evento estresante puede propiciar un episodio depresivo. Esto es especialmente cierto cuando una persona carece de las aptitudes necesarias para lidiar con el estrés o cuando no cuenta con un sistema de apoyo sólido.

Otros factores de riesgo: Ser mujer, soledad, carencia de un apoyo social, experiencias de vida estresantes. Problemas en el matrimonio o las relaciones. Dificultades financieras. Dificultades financieras. Problemas de salud o dolor crónico. Exposición a trauma. Ser víctima de abuso y/o abandono.

Antecedentes familiares de depresión u otros padecimientos de salud mental. Antecedentes personales de otros padecimientos de salud mental. Abuso de alcohol u otras drogas.

Indicios y Síntomas de la Depresión

Aunque la depresión varía de una persona a otra, existen algunos indicios y síntomas comunes. Los síntomas que presente la persona también dependen de características individuales más específicas. A continuación, se nombran algunos de los síntomas más conocidos que se relacionan con un diagnóstico de depresión:

Síntomas físicos::

  • Dolores de cabeza o migrañas
  • Dolor de estómago
  • Disminución en la energía
  • Dolores y achaques corporales sin causa aparente
  • Pérdida de energía
  • Cambios en el apetito
  • Aumento o pérdida de peso
  • Higiene inadecuada
  • Cambios en los patrones del sueño
  • Fatiga

Síntomas cognitivos::

  • Incapacidad frecuente para tomar buenas decisiones
  • Falta de concentración o enfoque
  • Pérdida de la memoria
  • Desaceleración o retraso en el pensamiento

Síntomas psicosociales::

  • Sentimientos de desesperanza e impotencia
  • Ira, Irritabilidad
  • Estado de ánimo ansioso
  • Autocrítica excesiva, odio a sí mismo
  • Sentimientos de culpa
  • Tristeza generalizada

Síntomas del comportamiento:

  • Arrebatos emocionales sin causa aparente.
  • Dejar de participar en actividades que anteriormente se disfrutaban.
  • Participación en conductas de alto riesgo.
  • Incapacidad para cumplir con las responsabilidades escolares o laborales.
  • Ausencias frecuentes de la escuela o del trabajo.
  • Conductas autoagresivas.
  • Aislamiento social o retraimiento.

CUAL ES LA BUENA NOTICIA!! Que la DEPRESIÓN es uno de los trastornos más conocidos y por lo tanto tiene tratamiento.

Lo ideal del tratamiento para la depresión es un tipo de abordaje interdisciplinario.

LOS TRATAMIENTOS PARA LA DEPRESIÓN

El ambiente que rodea a una persona que sufre depresión es fundamental para lograr su rehabilitación. La comprensión y el cariño de los familiares y allegados es importante, como lo es la paciencia, puesto que la falta de ganas y motivación de los enfermos puede provocar la desesperación. Sugerir y no ordenar actividades, proponer y no imponer conversaciones son apoyos básicos a la terapia impuesta por los profesionales. Uno de los problemas más importantes que presenta este grupo es el abandono de las terapias, por lo que es fundamental inducirle a seguir el tratamiento hasta el final.

El tratamiento contra la depresión es de dos tipos: farmacológico y psicoterapia.

Dependiendo del problema puede ser necesario uno u otro, o una combinación de los dos. Cuando los casos son graves existe otro tipo: la terapia electroconvulsiva. En general, el tratamiento farmacológico es necesario. En una primera fase se medica de forma intensa al enfermo para conseguir que los síntomas desaparezcan y se pueda iniciar la recuperación del enfermo. En una segunda fase se suministran fármacos para impedir la manifestación de la enfermedad.

Tratamiento farmacológico con antidepresivos: Los antidepresivos se utilizan para corregir desequilibrios en los niveles de las sustancias químicas del cerebro, especialmente la serotonina, un químico cerebral que transmite mensajes en el área del cerebro que controla las emociones, la temperatura corporal, el apetito, los niveles hormonales el sueño y la presión sanguínea. Los antidepresivos actúan incrementando los niveles de serotonina en las células del cerebro.

Psicoterapia: la psicoterapia podría definirse como un tratamiento o intervención terapéutica integral, deliberada y planificada, basada en una formación amplia y específica en alteraciones del comportamiento, enfermedades o necesidades más amplias de desarrollo personal, relacionadas con causas y factores psicosociales y psicosomáticos. Para ello utiliza métodos psicoterapéuticos científicos, en una interacción de uno o varios individuos con uno o varios psicoterapeutas, con el objetivo de mitigar o eliminar los síntomas, cambiar actitudes y patrones de comportamiento alterados, y favorecer un proceso de madurez, desarrollo, salud mental y bienestar.

Hay varios enfoques en la psicoterapia, incluyendo la terapia cognitiva-conductual, la interpersonal, la psicodinámica y otras clases de terapia conversacional, que ayudan a las personas a recuperarse de la depresión. La psicoterapia ofrece la oportunidad de identificar los factores que contribuyen a su depresión y a afrontar eficazmente las causas psicológicas, conductuales, interpersonales y situacionales.

PARA FINALIZAR, podemos decir que La depresión se caracteriza por ser un «hundimiento vital» en el que se sufre en todo el ser, se sufre por vivir. El hecho de la depresión es universal, pero su manifestación sintomática es diferente en las diversas culturas. En occidente, la depresión constituye el fenómeno epidemiológico más importante, con tendencia a crecer. Podríamos decir que la frustración derivada del individualismo occidental lleva a la depresión, y ésta a la drogadicción. Estudiar, pues, la depresión nos permite comprender al hombre actual, desde su dimensión más frágil, como ser práctico y mortal.

En el mundo en que vivimos y con la Pandemia sostenida ya por más de un año y medio, podemos afirmar, que la psicología llena un vacío dejado por la religión, y sirve para dar explicaciones y esperanza de una vida mejor.

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

R.P. N°865

La Culpa, una trampa que puede destruir psicológicamente a quien la sufre

Somos imperfectos, y por ello cometeremos errores a lo largo de nuestra vida. Es un hecho totalmente inevitable. Los cometemos incluso cuando pretendemos actuar con la mejor intención, o elegimos la que parecía la mejor alternativa. Algunas personas logran pasar página, aprender de esos errores y seguir con su camino, pero existen otras personas que no dejaran de castigarse por aquello que hicieron mal. El no perdonarse a si mismo, lleva a esas personas a sabotearse una y otra vez, buscando un castigo que les permita redimirse de sus errores. Es una auténtica trampa mental que con el tiempo se acentúa y puede destruir psicológicamente a quien la sufre. Así es el peligroso sentimiento de culpa.

Vivimos en una cultura judeo-cristiana donde la culpa actúo por mucho tiempo como un elemento importante para manternos atados a una acción que hicimos mal y nos revolcamos en esa culpa. Durante mucho tiempo en nuestra cultura se ejerció poder y manipulación por los errores cometidos.

Necesidad de castigarse

La necesidad de castigarnos por los errores cometidos parte del sentimiento de culpa. Cuando cometemos errores, somos responsables de ellos, pero no culpables. Los errores, errores son. Son “accidentes” que han escapado de nuestra voluntad. No queríamos hacer daño, no queríamos perjudicar a nadie, ni hacer las cosas mal, pero podemos llegar a pensar que el haber hecho algo mal nos convierte en malas personas. Por ese motivo la palabra “culpa” la desecharía en estos casos, cuando no teníamos la voluntad de cometer los errores que hemos cometido.

Muchos de los sentimientos de culpa tienen como punto de partida una baja autoestima. Cuando no nos valoramos podemos llegar a pensar que todo lo que ocurre es por nuestra culpa, y que por ello debemos ser castigado. Existe entonces la necesidad de purgar nuestros fallos.

Si el castigo no llega a través de las personas que nos rodean o del entorno en el cual ha ocurrido nuestro error, entonces seremos nosotros mismos quienes nos castigaremos por ello. Imponernos un castigo más o menos severo nos aliviará psicológica y emocionalmente ya que tendremos la sensación que estamos pagando por nuestros errores.

Castigarse no soluciona nada

Desde el punto de vista psicológico, el hecho de castigarse a sí mismo no va a hacer que desaparezca el error. El sentimiento de culpa no sirve para nada. El autocastigo nos lleva a la falsa sensación de que nuestra penitencia hará desaparecer de un plumazo las consecuencias de nuestros fallos o errores. Pero castigarnos nos soluciona nada, es más efectivo pedir disculpas o intentar solucionar los errores que hemos creado, aprender de ello, y pasar página.

Cómo dejar de castigarse

Acepta tus errores. Comienza a ver tus errores como parte de tu aprendizaje vital. Son inevitables y los cometeremos a lo largo de nuestra vida.

Minimiza las consecuencias de tus errores. El hecho de castigarse no tiene efectos positivos ni efectivos a la hora de solventar nuestros errores. Valora las consecuencias de tus errores, e intenta minimizar sus daños. Una simple disculpa o un abrazo es suficiente en la mayoría de los casos.

Exterioriza tus sentimientos. Habla con las personas implicadas o que han sufrido tus errores de cómo te sientes y que piensas al respecto. Ello te permitirá ver que ellos pueden ver tu responsabilidad en tu error de un modo diferente y menos severo. Te ayudará a no inculcarte a ti mismo un grado de responsabilidad que no corresponde con la realidad.

MQuierete. En general podemos llegar a ser nuestros peores jueces. Hay que comprender que los errores los cometemos todos, y no por ello dejamos de ser valiosos para los demás o para nosotros mismos. No te juzgues en exceso. Reflexiona acerca de tus errores y saca un aprendizaje de ellos. No somos perfectos.

Ten perspectiva.. No podemos volver atrás, ni evitar el error que ya hemos cometido. El sentimiento de culpa nace de la visión que tenemos en ese momento de los errores cometidos, en vez de verlos con el prisma de la persona que éramos en ese momento. Hemos aprendido y evolucionado, y hoy en día no cometeríamos los mismos errores. Por ello evalúa que cometiste esos errores porque eras una persona con menos recursos, pero que gracias a esos errores has aprendido y evitarás de aquí en adelante cometer los mismos errores.

EN REALIDAD, LO IDEAL SERÍA CAMBIAR EL TERMINO CULPA POR RESPONSABILIDAD. “YO ME HAGO CARGO O RESPONSABLE DE LO QUE HICE CON AMABILIDAD CONMIGO Y CON LOS OTROS”

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

R.P. N°865

RESILIENCIA, SER FUERTE A PESAR DE LAS TORMENTAS

Muchas veces nos quejamos de lo difícil que nos puede resultar la vida, la lucha constante, las dificultades diarias, el costo de las metas que nos planteamos y los obstáculos que suelen surgir en el camino, nos llevan a desear que la vida fuera un tanto más fácil, si bien no a todos nos toca pasar por las mismas circunstancias, siempre nos llega un momento en el cual debemos poner nuestras fuerzas a prueba.

Bien sabido es que el amor todo lo puede, podemos imaginar miles de escenarios en nuestra vida y de todos nuestros objetivos, siempre nos tocan algunos que requieren de mayor empeño y dedicación, incluso de varios intentos pues no se nos dan de buenas a primera, ellos nos enseñan que la vida tiene un valor, una medida en el logro de las cosas y esto siempre nos queda de experiencia.

Sin embargo, existen sucesos especiales, metas, objetivos, accidentes, planes o cualquier otro hecho que nos obliga a poner todas nuestras fuerzas en esa situación, son momentos en los cuales todo depende de nuestra actuación, de nuestra obra de nuestro accionar, es entonces cuando vemos realmente de lo que somos capaces.

«Ser profundamente amado por alguien te da fuerzas, mientras que amar profundamente a alguien te da coraje». Lao Tzu

En la vida existen muchas motivaciones, hay quienes el amor los lleva a actuar de maneras increíbles, hay quienes en el marco de ese mismo amor son capaces de todo por sus hijos, hay quienes arrasan literalmente en sus acciones profesionales y llegan a espacios súper exitosos, el caso es que independientemente de cuál sea nuestro lugar de desempeño ante la vida, si todo nos resultara tan fácil y tan fluido, jamás tendríamos que accionar desde el fondo e nuestras entrañas y lo profundo de nuestro corazón.

Cuando se ponen las fuerzas a prueba y se espera un resultado, todo se conjuga en nosotros, desde la energía del deseo, plasmado en el pensamiento que querer realizar lo que buscamos, pasando por los medios y caminos que tendremos que recorrer y culminando en esa acción que dará el resultado esperado, muchas veces nos parece increíble lo que hemos sido capaces de lograr, nos damos cuenta que nunca confiamos en nosotros mismos de tal manera como lo hicimos en ese momento, no hubo obstáculo que se interpusiera, no hubo pensamiento que causara interferencia y no hubo intención que nos detuviera, fuimos nosotros, nuestra fuerza, nuestro deseo y voluntad… pura.

No tengamos miedo de enfrentar los tramos que la vida te pone, no tengamos miedo de jugarnos por algo, es importante poner a prueba tus fuerzas, cuando actúas con el fuego del amor y el ímpetu de alcanzar lo que buscas, puedes llegar a sorprenderte con los resultados.

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

R.P. N°865

Cinco claves para gestionar la incertidumbre

Esta pandemia que las estamos viviendo ya más de un año y unos meses, nos lleva a reflexionar y a pensar que necesitamos gestionar la incertidumbre de manera asertiva. Trabajar con lo desconocido o con lo que no ha ocurrido aún es frecuente, forma parte de nuestro paisaje cotidiano. Toda planificación tiene una parte de mirar hacia el futuro y tratar de adivinar qué pasará. Sin embargo, si gestionar la incertidumbre es difícil, puede que la ansiedad y la preocupación crónica se adueñen de las decisiones que se tomas y que terminen en cuadros psicológicos que dañen tu calidad de vida y tu salud mental.

En este artículo podrás encontrar algunas claves para gestionar la incertidumbre de manera proactiva. Tolerar y trabajar con aquello que se desconoce puede ser un gran don.

Cinco claves para gestionar la incertidumbre

Como ves, las preocupaciones son comunes a la propia existencia, consonantes con el acto de vivir. Sin embargo, para que esto no llegue a extremos incapacitantes o desagradables, aquí tienes unas herramientas para llevarlo de la mejor forma posible.

1. Redirige las emociones

La emoción que predomina cuando algo no se puede controlar es el miedo. Miedo a que ocurra algo que no se ha previsto, miedo a que se cumpla lo que sí se tiene en mente o miedo a las consecuencias negativas de un evento. Cuando se trata de conseguir un objetivo, la energía que consume este miedo -además de la rabia, frustración y preocupación que le acompañan- puede ser muy intensa. Esta energía que consume el miedo es mucha, redirígela en enfocarte en tus metas o en un trabajo que te genere seguridad.

2. Acepta que hay cosas que no se pueden controlar

No solo hay factores que conoces y no controlas, sino que hay factores que están influyendo o pueden influir y ni siquiera conoces. Verbalizarlo puede ser aterrador, igual que puede ser maravilloso que determinados nudos se deshagan por sí solos. En este sentido, es importante no perderse en los pensamientos negativos y catastróficos, son la puerta de entrada de un ataque de pánico o un cuadro de ansiedad.

3. Sé flexible para gestionar la incertidumbre

Esto va de la mano con el punto anterior. Al igual que no es posible controlar todas las variables extrañas de una situación, tampoco es bueno hacer planes que no admitan cambios. Lo importante es mirar lo que podemos hacer hacia adelante manteniendo firmes nuestras metas, pues los planes son solo el camino hacia ellas, y en ese camino se podrán cambiar cuanto sea necesario.

4. No es un camino en solitario

En la tolerancia a la incertidumbre también hay diferencias individuales, así que cada persona tiene sus trucos para llevarla bien. Aprende de los demás, trabaja en equipo. Y, por supuesto, si sientes un malestar que está afectando a tu vida diaria, busca la ayuda de un profesional.

5. Para gestionar la incertidumbre, empieza por cosas pequeñas

Cuando la dificultad para lidiar con lo desconocido es generalizada, no es útil empezar a superarlo tomando grandes decisiones vitales. Comienza por cosas pequeñas: asume pequeños riesgos, verás como tu tolerancia aumenta poco a poco.

Los eventos que todavía no se han producido o las circunstancias que no se han dado pueden ser emocionantes para algunos y una gran fuente de angustia para otros. Si en tu entorno hay alguien que sufre por ellas, el apoyo del grupo es fundamental para superar los miedos de cualquier tipo. Apóyate y apoya a los demás.

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

R.P. N°865

Sospechas de infidelidad: un grave impacto para el equilibrio psicológico

Ansiedad, insomnio y hasta enfermedades psicosomáticas… Cuando una persona sospecha de la infidelidad en la pareja (aunque esa inquietud sea infundada), el impacto sobre el equilibrio psicológico es muy elevado.

Este es un tema del que no se habla demasiado. Cuando converso con mis pacientes, el 80% ha buscado alguna vez en Internet aquello de “pistas de que tu pareja te puede estar engañando”. Sin embargo, no siempre se aborda el elevado desgaste mental que ocasionan las meras sospechas de infidelidad. Más allá de que esa inquietud sea o no infundada, ese impacto es más serio de lo que pensamos.

La manera más desgastante de abordar este tema, es optar por el silencio y dejar que los pensamientos te carcoman la mente. El abordaje que genera stress es limitarse únicamente a poner la atención en pequeños aspectos hasta llegar a la obsesión e incluso la paranoia. Esa angustia que suscita el pensamiento constante alrededor de la traición, es la base en muchos casos, tanto de trastornos de ansiedad como de depresiones.

Asimismo, hay otro detalle. La mayoría podemos haber experimentado esta sensación; es normal y comprensible tener cierto miedo a perder ese vínculo con la persona amada. No obstante, el problema reside en que -por término medio- gestionamos muy mal esas sospechas de traición. De nada vale, por ejemplo, compartir con amigos nuestra inquietud y no hablarlo directamente con la pareja.

La suspicacia y la sospecha debe invitarnos a la acción, no a la pasividad de quien se limita a quedar aún más atrapado en el laberinto de la preocupación.

Efectos psicológicos de la sospecha de infidelidad

No pecamos de exageración si afirmamos que la sospecha de infidelidad es una de las fuentes de estrés más elevadas. Es experimentar incertidumbre constante, preocupación en bucle y ansiedad persistente. Uno no deja de darle vueltas a que tal vez nuestra relación se vaya a romper tarde o temprano o que, sencillamente, estamos siendo víctimas de una mentira.

El efecto de las sospechas de infidelidad son diferentes en hombres y en mujeres

Varios estudios realizados en las universidades de Nevada y Ohio, señalan que existen diferencias de género a la hora de experimentar el impacto de las sospechas de infidelidad. Sin bien es cierto que todos lo vivimos con elevado sufrimiento, hay pequeñas particularidades que nos diferencian:

Las mujeres tienden a somatizar mucho más. Experimentan cefaleas, dolores musculares, agotamiento, problemas digestivos, inapetencia o mayor necesidad por comer, etc.

Tanto hombres como mujeres experimentan insomnio.

Los hombres también pueden somatizar, pero demuestran más conductas de riesgo, como beber alcohol, recurrir a las drogas, evidenciar comportamientos poco regulados como evidenciar mayor agresividad conductual o verbal, etc.

Por otro lado, también es común en ambos géneros que se derive en trastornos de ansiedad e incluso en depresiones.

¿Qué hacer cuando sospecho que mi pareja es infiel?

Hemos hablado ya de los efectos para la salud mental de las sospechas de infidelidad. Sin embargo, ¿qué hacer si nos vemos en estas mismas circunstancias? Es importante reflexionar en los siguientes aspectos.

Aprender a manejar las sospechas de infidelidad

Optar por el silencio, la sospecha constante y la vigilancia obsesiva hacia nuestra pareja solo alimenta el malestar. Si algo nos inquieta se pone en voz alta, si tenemos una preocupación, se comparte.

Evitemos también hablar de nuestras sospechas con amigos o familiares. Difundir los miedos en ocasiones agrava aún más el problema. Empecemos hablando con nuestra pareja

Intentemos frenar también el buceo cotidiano por los detalles más minimos en busca de posibles revelaciones. Lo mejor en todos los casos es abordar esa sensación de angustia de manera directa.

Por otro lado, si las sospechas de infidelidad son infundadas y no hay evidencia alguna de traición, es momento de llevar a cabo una necesitada introspección. ¿De dónde vienen mis miedos? ¿Por qué me siento inseguro en mi relación? En ocasiones, factores como la baja autoestima someten al vínculo afectivo a esa sospecha obsesiva. El miedo al abandono es la sombra constante de quien no se quiere a sí mismo ni se cree digno de ser amado.

Para concluir, pocas cosas pueden ser más agónicas que coexistir con las sombras de sospecha de quien cree que a la mínima va a ser traicionado. Los miedos nos limitan. Afrontemos de manera directa estas situaciones y construyamos siempre relaciones en las que fluya la sinceridad y la confianza en todo momento, esa es la clave.

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

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¿Cómo actuar si vuelve abrirse una herida emocional?

Las heridas emocionales son los daños que experimentamos a lo largo de nuestra vida y que condicionan nuestra forma de interpretar el mundo y desenvolvernos en él. Prácticamente, todas las personas tenemos alguna herida emocional, pero identificarlas y aceptar su presencia no es sencillo. Si formas parte de quienes se han atrevido a mirar de frente esos daños y abordarlos, puede que te hayas sentido decepcionado al comprobar cómo aquello que creías sanado en realidad no lo está.

Sin embargo, la sensación de logro y libertad que sobreviene tras realizar el trabajo hace que, sin duda, el esfuerzo merezca la pena. Pero, ¿qué ocurre si, de pronto, esa herida vuelve a doler?, ¿si nos encontramos de nuevo sintiendo ira, miedo o tristeza ante situaciones que creíamos superadas? ¿Qué hacer si nos vemos cayendo otra vez en viejos patrones?

Las técnicas que nos ayudarán a cerrar estas heridas emocionales, son:

Mirarse a los ojos

El autoconocimiento

Conocerse a uno mismo es clave para reconocer lo que nos hace daño. Una vez lo sepamos, podremos buscar soluciones y trabajar para superarlas. Conocernos bien también nos ayudará a reaccionar de cierta forma en determinadas situaciones para que no nos hagan tanto daño. También nos ayuda a ser personas más auténticas.

Aceptar que las heridas emocionales forman parte de nosotros

Para poder procesar cualquier situación, debemos aceptarla. Creer que podemos saltarnos este paso porque no podemos permitirnos estar tristes, sentirnos culpables o no saber gestionar una emoción, es contraproducente. No ayuda a sanar las heridas. Por lo tanto, si queremos cerrarlas, primero debemos aceptarlas. Para ello, debemos observarlas, dejar que florezcan y que nuestro cuerpo y mente sigan el proceso natural que necesitan.

Tenemos que expresar nuestras heridas

Todas las emociones que sentimos son necesarias, ninguna es mala. Siguiendo con el punto anterior, para que puedan seguir su curso natural, debemos expresarlas.

Una buena técnica para que puedan fluir es darles paso cuando revivimos el momento que nos produce dolor. Lo podemos hacer hablando, paseando o buscar una acción que nos permita expresarnos.

Deja que las cosas fluyan

Muchas veces no podemos seguir con nuestra vida porque no somos capaces de dejarnos llevar. Lo queremos controlar todo y le damos mil vueltas a un mismo tema. Esto nos provoca estrés y ansiedad. Lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar, dejar que las cosas fluyan y sigan su curso natural. Sin intentar controlar nuestro futuro o cambiar el pasado. Pues está fuera de nuestro alcance.

Aprender a gestionar las emociones

Gestionar las emociones permite cerrar heridas. Si aprendemos cómo comunicar y utilizar los sentimientos, las podremos cerrar antes. Para hacerlo debemos aprender de las experiencias pasadas.

No dudes en pedir ayuda

Puede que sea difícil reconocer que no podemos con todo. Pero a veces es necesario que alguien nos ayude a superar ciertas situaciones. Hay profesionales que nos pueden ayudar a gestionar mejor la situación, a reconocer ciertas emociones que no sabíamos que sentíamos. A controlar los momentos de dolor. Nos ayudarán a encontrar lo que no está bien y cómo podemos gestionarlo. No debemos sentirnos mal o fracasados cuando recurramos a un especialista. Significa que somos capaces de reconocer que necesitamos ayuda y que queremos mejorar la situación.

Las ideas que hemos traído son solo algunos ejemplos, aunque podríamos encontrar más: practicar una comunicación asertiva y transparente, ser sinceros, buscar momentos de tranquilidad e intimidad… La lista es infinita, aunque los ingredientes explicados son, seguramente, algunos de los más necesarios para construir una relación en la que disfrutar y ser uno mismo.

Cerrar una herida emocional no es fácil pero es posible. Hay que ser constante con lo que sentimos y con lo que sienten los demás para mejorar la calidad de vida de nuestro entorno.

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

R.P. N°865

¿CÓMO NOS ENCONTRAMOS PSICOLÓGICAMENTE? PARA AFRONTAR LA SEGUNDA OLA COVID

Desde que la pandemia llegó a nuestras vidas son muchos los síntomas que hemos experimentado y que nos hacen vivir esta segunda ola con mucha más dificultad.

Síntomas como el insomnio, la tristeza, ansiedad, niveles de estrés alto, enfado, miedo, tras el posterior confinamiento, el teletrabajo, las nuevas medidas de higiene incorporadas (geles, mascarillas, distancia necesaria…), preocupación por contraerlo y/o poder transmitirlo a familiares o personas de riesgo. Además de la extrañeza, la sensación de irrealidad, la confusión… nos acompañan desde la aparición del COVID en nuestras vidas.

Con el inicio del otoño y después de haber tenido un verano con algo de respiro, comenzamos a sentir con fuerza la tristeza y la incertidumbre, acompañadas en muchos momentos de desesperanza.

El área social se nos resquebraja, lo vincular que tanto nos ayuda es mínimo, muchos de nuestros proyectos siguen interrumpidos por la pandemia, decaen los encuentros, los grupos, las relaciones y eso hace que aún más se acreciente el sentimiento de tristeza.

La situación laboral para muchas personas pasa por momentos muy complicados, incluyendo aquellas que se encuentran en una situación de desempleadas, autónomos en situación de vulnerabilidad, teletrabajo, conciliaciones familiares y muchas otras personas tratando de conservar lo que tienen con mucho esfuerzo.

El miedo también se ha hecho muy presente en esta época. El miedo a la pérdida en rasgos generales. Son muchas las pérdidas que estamos experimentando y eso da aún más vértigo. Duelo a los que enfrentarse.

En una primera ola pusimos en marcha la creatividad, tratando de crear momentos nuevos, nuevas maneras de encontrarnos, aunque fueran telemáticas, pero ahora nos encontramos con mucho cansancio y sensación de embotamiento.

La mente humana no está preparada para elaborar tantos cambios de manera tan rápida, necesita tiempos prudenciales para elaborar situaciones con un gran impacto. La velocidad de todo lo que sucede en este tiempo hace que los síntomas sean aún mayores.

Pasar tiempo con una persona es una de las pruebas más grandes de amor que puedes ofrecerle a alguien. Si por motivos X no puede pasar tiempo físico con esa persona, es decir, verse físicamente, al menos intenta buscar tiempo para hablar, conversar… Esto en una pareja se vuelve crucial, porque el pasar tiempo juntos implica más oportunidades de conocerse y crear recuerdos compartidos.

Así, con este ingrediente nos referimos, no tanto a pasar tiempo físicamente juntos (que si se puede), sino más bien a dedicarle tiempo al otro, en general. Además, pasar tiempo con tu pareja también te permite, además de lo mencionado, poner fin a posibles conflictos en caso de existir.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AMORTIGUAR ESTA SEGUNDA OLA Y NO PERDER LA ESPERANZA?

Partiendo de que no es fácil afrontar esta nueva ola y la incertidumbre de las medidas sanitarias y todos los cambios que van viniendo. Nosotros apostamos por incluir aquellas cosas que sí nos hacen sentir bien y cuidarlas; Apoyarnos en ellas para entre todos atravesar esta situación.

Cuidar los vínculos es una de las medidas importantes. El vínculo nos ayuda a salir del aislamiento, a tener esperanza, a apoyarnos conjuntamente en los momentos difíciles. A poder vivir encuentros que nos hagan olvidar la pandemia por coronavirus y nos ayuden a reencontrarnos con aquello que nos hace sentir que merece la pena tener esperanza y seguir. El cariño, la ternura, la empatía.

Mantener aquellas actividades de ocio que si están permitidas en algunos momentos, como visitar la naturaleza, pasear, hacer deporte…

Practicar la meditación ayuda a conectarnos con nosotros mismos y poder manejar aún mejor nuestras emociones. No se trata de negarlas, evitarlas o no experimentarlas, si no de aceptar que corresponden a este momento presente y poder gestionarlas de una forma más ligera.

Llevar a cabo proyectos personales y profesionales que las circunstancias permitan.

Tratar de descansar lo máximo posible, respetar los tiempos de uno mismo.

El acompañamiento terapéutico es un buen recurso para poder gestionar el impacto y las consecuencias psicológicas que la pandemia nos está causando.

Tras el confinamiento y la llegada de esta segunda ola es muy importante poner el foco en el autocuidado. Recurrir a un espacio psicológico es una buena vía para evitar que estos síntomas se agraven aún más.

No existe una fórmula mágica que nos saque de esta situación, pero tratar de cuidarnos, centrarnos en las pequeñas cosas, en los vínculos y dosificar la información, la aceptación y paciencia nos ayudarán a seguir afrontando y viviendo esta compleja situación.

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

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5 Ingredientes Esenciales en una Relación de Pareja

¿Alguna vez te has planteado cuáles son los ingredientes esenciales en una relación de pareja? ¿Aquello necesario para que una relación sea saludable y además funcione?

Está claro que cada pareja es un mundo y que no todos necesitamos lo mismo. Sin embargo, encontramos en la psicología algunas ideas genéricas que deberían ser aplicables a todas aquellas relaciones que buscan convertirse en relaciones saludables, como el respeto mutuo.

Mirarse a los ojos

Y es que un acto tan cotidiana y aparentemente sencillo como mirarse a los ojos constituye uno de los ingredientes esenciales una relación de pareja. ¿Por qué? Porque cuando dos personas se miran directamente a los ojos, tienen la capacidad de conectar. Es decir, conectar a otro nivel, a un nivel más emocional.

Ya lo dice aquella frase, “cuando las miradas hablan, las palabras callan”. Mírate a los ojos con tu pareja y quizás compruebas cómo, a pesar de todo, la química sigue ahí.

Reírse Juntos

Reírse juntos, al igual que mirarse a los ojos uno al otro, conecta mucho a las personas, fortifica el vínculo y favorece la confianza personal. Cuando reímos disfrutamos, sentimos placer, y precisamente experimentamos ese placer por la liberación de endorfinas y otras sustancias en nuestro cerebro. ¿Qué ocurre con las cosas que nos hacen disfrutar? Que las queremos volver a experimentar. ¿Y qué mejor que repetir momentos felices con nuestra pareja?

Respetar Siempre

El respeto es otro de los ingredientes esenciales en una relación de pareja. Respetar implica escuchar la opinión del otro, aunque no la compartamos, no insultar, hablar bien, tener al otro en consideración, aceptar sus defectos, ser sinceros… Es decir, el acto de respectar conlleva una gran cantidad de acciones y actitudes, y todas ellas se relacionan con un fortalecimiento del vínculo y con una mayor confianza entre la pareja.

Además, en el momento en el que una pareja se falta al respeto, es más probable que lo vuelva a hacer en un futuro, y eso puede acabar generando dinámicas muy tóxicas dentro de la relación.

“Para llevarse bien, no necesitamos las mismas ideas. Necesitamos el mismo respeto”. Anónimo

Pasar Tiempo Juntos

Pasar tiempo con una persona es una de las pruebas más grandes de amor que puedes ofrecerle a alguien. Si por motivos X no puede pasar tiempo físico con esa persona, es decir, verse físicamente, al menos intenta buscar tiempo para hablar, conversar… Esto en una pareja se vuelve crucial, porque el pasar tiempo juntos implica más oportunidades de conocerse y crear recuerdos compartidos.

Así, con este ingrediente nos referimos, no tanto a pasar tiempo físicamente juntos (que si se puede), sino más bien a dedicarle tiempo al otro, en general. Además, pasar tiempo con tu pareja también te permite, además de lo mencionado, poner fin a posibles conflictos en caso de existir.

Escuchar al Otro

En relación con un punto ya mencionado (el del respeto), os proponemos también otro de los ingredientes esenciales en una relación de pareja: la escucha activa. Escuchar a tu pareja de forma activa implica mostrar interés por lo que nos explica, preguntarle, mostrar atención, debatir, etc.

Es un acto de amor y respeto hacia el otro, además, que a todos nos gusta que nos escuchen, ¿no? Y siempre podemos aprender algo del otro a través de la escucha activa. Por otro lado, es una forma más de mejorar la comunicación y la confianza entre ambos.

“Saber escuchar implica poseer la capacidad de dejar de oír nuestras propias palabras”- Anónimo.

Reflexión final sobre el amor y las relaciones

Las relaciones sanas o saludables son aquellas en las que existe confianza, sinceridad y respeto mutuo, además de amor. Cada pareja deberá encontrar su propia fórmula para disfrutar dentro de la relación sin dejar de aprender con (y del) otro sin interferir en su libertad personal.

Las ideas que hemos traído son solo algunos ejemplos, aunque podríamos encontrar más: practicar una comunicación asertiva y transparente, ser sinceros, buscar momentos de tranquilidad e intimidad… La lista es infinita, aunque los ingredientes explicados son, seguramente, algunos de los más necesarios para construir una relación en la que disfrutar y ser uno mismo.

No olvidemos que el amor es la base de las relaciones, pero que estas también debe construirse poco a poco y con interés real de ambos miembros (no se construyen solas).

“Enamórate de alguien que te haga sentir que el amor es bonito, no difícil”. Anónimo.

Lic. Teresa Galeano

Master en Terapia Familiar

R.P. N°865

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GASLIGHTING: el abuso emocional más sutil

Una forma de manipulación utilizada para hacer que la víctima dude de su propio criterio.

Dentro de mi experiencia como terapeuta de parejas, vengo observando un fenómeno muy particular, que si bien antes no tenía este nombre, dentro de la psicología y el ámbito de la salud mental se le ha denominado Gaslighting.

¿Qué es? El gaslighting es un tipo de violencia encubierta que se caracteriza por tratar de distorsionar la percepción de la realidad de otra persona con el objetivo de que comience a dudar de sí misma. El terminó apareció por primera vez en ‘Gaslight’, una obra teatral del año 1938, que más tarde llegaría a Hollywood en formato película.

El argumento se centra en el maltrato psicológico. Su personaje principal es un hombre (aunque también pueden sufrirlo ellos) que trata de convencer a su círculo de amigos y a su esposa de que esta última está loca. Para conseguirlo, se esfuerza en esconder objetos como cuchillos o cuadros, e incluso baja la intensidad de las luces. Cuando la mujer trata de verbalizarlo, él niega ser el autor de las acciones, haciéndole creer que tiene algún problema en la cabeza.

Como decimos, es complicado identificar a tiempo el gaslighting. El principal problema es que, quien lo sufra, comience a creer a quien ejerce este abuso, y empiece a dudar de su criterio y forma de pensar.

Además, los expertos en este tipo de maltrato también implicarán a tu círculo social a través de mentiras y manipulación. Quizás tus amigos no solo se pongan de su lado, sino que algunos incluso se pondrán en tu contra o te digan que exageras. Y aunque no sea así, la persona que te esté haciendo gaslighting te lo dejará caer para que te lo creas.

Cómo darse cuenta del Gaslighting? Señales o técnicas de gaslighting

Miente de manera compulsiva. Y no solo eso, lo dirá tan seguro que al final dudarás de la realidad que has visto y te lo acabarás creyendo.

Negación. Da igual que lo hayas escuchado, que se lo repitas por activa y por pasiva, y que sepas con total certeza que haya dicho algo. Estas personas niegan la realidad a pesar de que tengas pruebas. Te lo repetirán tanto que terminarás aceptando su opinión con tal de no seguir.

Utilizan el refuerzo positivo. Durante todo el día te machacarán diciéndote que exageras o que estás mal de la cabeza, pero recularán dándote un halago, incluso en la misma conversación.

Proyectará sus sentimientos en ti. Si ól o ella se siente inferior, te hará sentir a ti de igual forma para sentirse mejor. Si consigue hacerte sentir diminuto, tendrás mayores problemas para salir del bucle tóxico.

Son maestros de la manipulación. Como hemos dicho antes, podrían llegar a poner a tus amigos en tu contra, de manera que no confíes en ellos, no les cuentes cuál es el problema y te aísles completamente.

Signos para detectar que eres víctima de gaslighting

  1. Dudas constantemente de ti mismo.
  2. Te cuestionas si eres demasiado sensible.
  3. No te comunicarás con nadie

Cómo salir del gaslighting

Es importante que confíes en tu intuición. Si sientes que algo no encaja, lo mejor es que te pongas alerta. Un punto muy importante a tener en cuenta es la comunicación, un elemento esencial de la pareja que suele desaparecer en estas situaciones. No te culpes, si la comunicación falla la responsabilidad es de ambos. Así que deja de pedir disculpas.

Además, no deberías buscar la aprobación de tu pareja porque te terminarás cansando. Tú eres igual de válido que él o ella para hablar sobre todo aquello que te molesta sin recibir críticas por ello. Recuerda que nadie decide cómo te sientes ni pueden juzgar si tus sentimientos son reales o no, así que tampoco pidas perdón por ser sensible o por estar triste. Sentir que te están dando menos de lo que te mereces es sinónimo de que ves claridad al final del túnel. Aunque te dé mucha pena y sepas que vas a sufrir, ese pensamiento te dará la posibilidad de escapar. Escapar del gaslighting. Y créeme, una vez que lo hagas, te sentirás mejor. Y si sientes que no puedes sola/o es el momento ideal de pedir ayuda terapeútica.

fatiga-pandemica

FATIGA PANDÉMICA

La OMS puso el nombre de «fatiga pandémica» a una serie de síntomas derivados de la enfermedad del Covid 19 y de las consecuencias que ha traído para todos esta pandemia mundial.

Se cumplió más de un año del día en el que la OMS declaró pandemia mundial a causa del coronavirus. Tuvimos que aprender a vivir sin salir de casa, sin poder ver a nuestros seres queridos o a teletrabajar, y aunque también nos ha venido bien para conocernos a nosotros mismos y a las personas con las que convivimos, el Covid-19 ha hecho que aflore más depresión, cansancio y ansiedad.

La ansiedad es un mecanismo que tiene nuestro cuerpo para enfrentarse a peligros y sobrevivir. Ante situaciones nuevas o potencialmente peligrosas, nuestro estrés subirá para activar todos nuestros recursos y facilitar nuestra supervivencia.

Después de meses luchando contra el coronavirus, muchos de nuestros hábitos de vida han cambiado. Hemos tenido que introducir en nuestra vida diaria las mascarillas, el lavado de manos, la distancia social, pasar largas temporadas en casa, etc. Lo que hace menos de un año nos parecía normal, en estos momentos se nos antoja extraordinario.

Esta situación puede hacer que nos sintamos desmotivados, con una sensación de incertidumbre constante que nos puede generar síntomas de ansiedad o depresión.

Causas

La fatiga pandémica, es la consecuencia de meses de incertidumbre y de la modificación de los hábitos de nuestra vida. El miedo a la enfermedad, el aislamiento, el aburrimiento, la incertidumbre, el enfado o quejas constantes han hecho que sean millones las personas que ahora mismo la sufren. La consecuencia de esto es un estado psicológico de ansiedad, tristeza, desánimo, apatía y desesperanza ante el futuro. Además, diversos estudios demuestran que las personas que se han contagiado del Covid-19 presentan síntomas de cansancio. Por lo tanto, podríamos decir que «padecer coronavirus agota» y que es un síntoma añadido a los habituales (fiebre, tos seca, etc.).

Ideas para afrontar la fatiga pandémica

– Cuida tu pensamiento.

Nuestros pensamientos tienen el poder de producir emociones y llevarnos a actuar de una determinada manera, así que es importante elegir lo que pensamos en cada momento. Es importante detectar el pensamiento que te hace daño y cambiarlo por otro que te resulte más útil y que aporte emociones más adaptativas y positivas.

– Cuida tus emociones.

Los pensamientos negativos pueden llevarnos a sentir emociones muy intensas, y en la mayoría de las ocasiones es cuestión de aceptarlas. Aunque no nos guste, es normal que presentemos una montaña rusa de emociones: despertarme motivado, pero ver una noticia que me pone triste. Después llamar a una amiga que me anima, pero por la tarde sentir de pronto aburrimiento.

Esto es normal dada la situación, pero hay que prestar especial atención a las emociones que son muy frecuentes, intensas y que duran demasiado tiempo. Por ejemplo, estar muy triste todos los días la mayor parte del tiempo. En este punto deberías plantearte cambiar de hábitos o buscar ayuda profesional.

– Haz actividades agradables.

Es muy difícil hacer cosas que nos gusten en el contexto que estamos viviendo, pero debes intentar adaptar las cosas que nos gustan y hacerlas, sin dejarnos llevar por la apatía. Las actividades agradables son la base del estado de ánimo. Busca actividades sencillas, que no requieran mucho esfuerzo y que puedas hacer todos los días.

– No te aísles.

Mantener el distanciamiento social no tiene por qué significar aislamiento. Intenta mantener tus relaciones familiares y de amistad a través de las nuevas tecnologías.

– Gestiona el consumo de información.

Los telediarios, la prensa, redes sociales… el Coronavirus está en cada paso que damos, por lo que es recomendable elegir «de manera consciente» qué información recibir.

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