Blog – Teresa Galeano

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Generación Z y el rendimiento escolar

La pregunta para iniciar este debate es si con el nuevo sistema escolar los padres son los alumnos o los alumnos son alumnos. ¿Qué está pasando con la implementación de la tecnología en el rendimiento escolar y todo lo que se desencadena a partir de esto?

¡Bienvenidos a la generación Z!

Se denomina generación Z a la generación internacional nacida entre 2001 al presente. Son jóvenes aplicados a las nuevas tecnologías y motivados por un aire de los años 80. Se mueven por diversos estilos. Los padres de esta generación, en líneas generales, nacieron entre 1960 y 1980.

Se los considera tecnológicamente muy conectados, han accedido a las tecnologías desde muy pequeños: DVD, internet, mensajes instantáneos o SMS, comunicación por teléfono celular, reproductores de MP3 y el muy conocido YouTube, como consecuencia se denomina a los integrantes de esta generación como “nativos digitales”.

¿Qué está sucediendo en el aprendizaje y cómo impacta la tecnología en él? En la actualidad, los alumnos tienen acceso a internet y todo lo que se puede hacer a través de él. Hoy, el Sr. Google nos brinda todas las respuestas. Se hace una captura e impresión de pantalla y se estudia de lo que ya hizo el compañero. En el sistema educativo, el profesor califica por proceso y esto tiene sus ventajas y desventajas. Antes, la figura del profesor era más respetada, porque ese respeto partía de los padres. Hoy la cultura light rige en este sistema, por tanto, el más “ingenioso” es el que puede obtener buenas notas, copiando trabajos, pero sin aprender. Todos estos ejemplos nos llevan a pensar que la principal diferencia sociocultural es que el esfuerzo y la perseverancia tenían mucho valor.

Cómo se maneja la tecnología y el estudio. ¿Beneficiosos o distractores?

Una de las luchas más grandes para la concentración de los alumnos son los teléfonos inteligentes o mayormente conocidos como smartphone, además de las computadoras, notebooks, etc. A esto debemos agregar el uso de las redes sociales: Instagram, Snapchat, Facebook y otros más. Pero, desde mi punto de vista, el principal distractor es el Whatsapp, que suena a cualquier hora con miles de grupos y dispersa la concentración del alumno.

Aquí, tengo una anécdota para contar: hace muy poco mi hijo que está en segundo año de la Media, tuvo un problema con su smartphone y se quedó alrededor de una semana sin teléfono. Para que no se quede incomunicado, su abuelo le prestó un celular Nokia® 1100. Lo simpático de todo esto, es que venían chicos de otros grados a ver el histórico teléfono, no podían creerlo, y le pedían para jugar el juego de la viborita que solo tiene ese teléfono. Pero lo realmente curioso es que al entregarle a su abuelo le dijo: «la verdad que esta semana me pude concentrar mucho más, porque estuve desconectado del wasap».

“El planteamiento que necesitamos hacernos los padres es cómo vamos a enseñar a nuestros hijos a utilizar la tecnología para que sea favorable y exitosa y no todo lo contrario”.

Construir sobre las fortalezas de nuestros hijos

Los seres humanos estamos programados para buscar lo malo. Puede que esta reacción nos haya ayudado cuando teníamos que estar constantemente alertas a los peligros que nos rodeaban, pero hoy en día es una desventaja y un verdadero inconveniente para educar de forma positiva. Tenemos una tendencia a enfocarnos en las conductas negativas de nuestros hijos, especialmente cuando actúan irresponsablemente. Por eso, centrarnos en los momentos en los cuales nuestros hijos son responsables nos ayuda a ver que no son del todo “malos”. Esto además brinda la posibilidad de fortalecer su autoestima y de que tenga ganas de seguir con esa conducta. Una vez que se sienten bien y que entiendan que pueden ser responsables, es más probable que sean más responsables con las tareas que no les gustan.

• Alaba las conductas responsables: advertir las conductas responsables de nuestros hijos no es suficiente, sino que debemos señalárselas y alabarlos por ellas. Cualquier momento que tu hijo actúe con responsabilidad llénalo de halagos. Esto ayudará a reforzar positivamente dicha conducta.

Utiliza un lenguaje orientado a la solución: es mejor si utilizamos un lenguaje que esté menos cargado emocionalmente y cuyo foco sea resolver conflictos. También sería bueno que evitemos mencionar todas las veces que actuaron de forma irresponsable. Al igual que los adultos, los niños pueden aguantar una cantidad limitada de críticas.

Los padres son los primeros maestros y los que ejercen mayor influencia en las vidas de los niños

Cuando los padres y las familias se involucran en las escuelas, los ni- ños tienden a destacarse más y sus opiniones sobre la escuela son más positivas. Por ello, para que alcancen el éxito en la escuela, tanto los padres como la familia deben participar activamente en su aprendizaje. Para darle un cierre a esta reflexión me gustaría nombrar a Mandela con su frase: «El arma más poderosa para cambiar el mundo es la educación». Tampoco quiero dejar de nombrar a Malala (premio Nobel de la Paz), que dijo: «un lápiz, un maestro y un niño pueden cambiar la historia».

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